1,2, 3… tres factores a considerar cuando hablamos de caries

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Diversos estudios han demostrado que la mayor parte del dinero que la gente invierte cuando visita al dentista tiene que ver con el tratamiento y la restauración de piezas dentales afectadas por la caries. Se trata, sin duda, del problema más común aunque no el más grave que aqueja a los pacientes con problemas dentales. Por eso en la entrada de hoy haremos énfasis en la importancia de acudir a la clínica dental Guadalajara para prevenir este padecimiento y abordaremos algunas de las causas que lo ocasionan.

  1. El efecto de los carbohidratos

Cuando las personas, sean niños o adultos, incluyen en sus dietas grandes cantidades de alimentos que contienen harinas o azúcares, es decir carbohidratos, se vuelven más susceptibles que el resto de la población a presentar caries.

Es importante señalar y reconoces que los índices de carbohidratos deben ser altos, mayores al promedio, para que puedan considerarse verdaderos factores de riesgo en cuanto a la aparición de caries. También hay que aclarar que el problema no son en sí los carbohidratos, sino su contacto con los dientes pues en algunos experimentos con ratones, éstos fueron alimentados con carbohidratos a través de sondas y no se reportó la aparición de caries.

El daño se debe a que al estar en contacto con la superficie de los dientes, los carbohidratos, al fermentarse, modifican sustancialmente la placa adherente. Los análisis detectaron que hay un descenso en los niveles de PH con motivo de la producción de un ácido.

Los carbohidratos que suelen producirlo son los almidones polisacáridos (que provienen principalmente de las legumbres y los cereales), el disacárido sacarosa (que para el consumo humano se localiza en el azúcar refinado y que constituye más del 80% de azúcares) y el monosacárido glucosa (presente como compuesto en la elaboración de alimentos producidos como confituras o jarabes).

  1. Las bacterias: un poco de su historia en relación con la caries

Las bacterias son las causantes de innumerables padecimientos en el ser humano. Desde el siglo xix se realizaron estudios que arrojaron entre sus resultados la evidencia de que algunos tipos de bacterias contribuían a la aparición de caries.

En dichos estudios se extraían de la boca ciertos microorganismos que habitaban en ambientes ricos en carbohidratos y que contaban con procesos metabólicos que culminaban con la excreción de ácidos orgánicos que dañaban el esmalte del diente, en primer lugar, y cuando su acción era más profunda, también la dentina. Dicho daño se producía por el efecto de descalcificación de esas dos partes del diente.

Así, quedaba demostrado que las partes inorgánicas de dientes y muelas se veían destruidas progresivamente. Sorprendentemente, hubo algunos estudiosos que se negaron a aceptar los resultados de aquellos primeros estudios y argumentaban que el hallazgo de bacterias en piezas dentales con caries era mera coincidencia.

No obstante, nuevos estudios llevados a cabo principalmente en animales contaminados específicamente con esas bacterias mostraron un alto nivel de daño en sus piezas dentales. Entonces ya no hubo argumento capaz de refutar la hipótesis: en efecto, la presencia de ciertos microorganismos en la boca era tan dañina como la de los carbohidratos y en definitiva era causante de caries.

  1. La saliva

No podemos olvidar que tanto los carbohidratos como las bacterias se localizan en la saliva, y por lo tanto es posible suponer que la saliva posee determinadas características, de índole física o química, capaces de influir en la aparición de caries dental. Asimismo, se ha demostrado que quienes secretan mayor cantidad de saliva presentan mayores posibilidades de desarrollar caries. De hecho, se ha demostrado la presencia de ciertas sustancias inhibidoras de bacterias en la saliva y que son capaces de modificar la flora bucal para beneficio de la salud.

¿Desde cuándo debe comenzar la prevención?

Los estudios realizados han arrojado datos sobre los primeros indicios de piezas cariadas a los 5 años. Las piezas afectadas corresponden a la primera dentadura o a los llamados “dientes de leche”. Para evitar esto, se recomienda que las primeras visitas al dentista se realicen cuando el infante se encuentra entre los 12 y 24 meses de edad. Posteriormente, las piezas que ya pertenecen a la dentadura definitiva comienzan a sufrir daños por efecto de caries a partir de los 6 años, por lo que las visitas regulares son fundamentales para la prevención.

Pero la prevención en la clínica dental Guadalajara es importante en todo momento y no sólo en los niños, sino en personas de todas las edades. Hoy en día existen numerosos tratamientos, producto de los avances tecnológicos que ayudan a evitar la aparición de este molesto padecimiento.

Además, no podemos hacer suficiente énfasis en la importancia de las detecciones tempranas  porque si la caries ha dañado solamente el esmalte las posibilidades de tratarla exitosamente y erradicarla serán mejores que si el daño ya llegó a la pulpa y a los tejidos blandos de la pieza.

Nuestra mejor recomendación es no esperar a sentir dolor, pues la ausencia de éste no significa que estemos libres de las caries, ya que en la primera etapa, al atacar solamente el esmalte, no existen síntomas, pero sí es posible hacer un diagnóstico e iniciar el tratamiento. Vale la pena invertir en una revisión, y en la clínica dental Guadalajara Impladent contamos con los mejores especialistas y profesionales para evitar que el número de personas que contrae una lesión cariosa continúe en aumento. Gracias a todos nuestros lectores y ¡hasta la próxima entrada!

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